sábado, 30 de julio de 2011

Cuándo el alma se comparte 30 Julio 2011

Vero escribió su primer artículo para Demac (Documentación y Estudios de Mujeres). Les dejo un extracto del artículo que pueden visualizar completo aquí.
Gracias a todos por su apoyo.



“Cuando el alma se comparte…”

julio de 2011

Con sus pies aún torpes, su cabello negro largo y alborotado y sus ojos de azafrán, se acerco Bastian mi hijo de cuatro años, para darme un beso mientras yo le abrazaba con fuerza y le preguntaba susurrándole al oído.
- ¿te cuento un secreto?,
- no mamá, respondió, los secretos, no se cuentan.

¿Cuántos secretos llevamos en el alma?, callamos porque creemos que haciéndolo no lastimaremos a terceros, callamos porque preferimos ignorar la realidad porque nos duele enfrentarla, callamos porque tememos ser devaluados por otros, callamos por comodidad,  callamos porque no queremos lastimar a terceros, callamos porque tememos a nuestros propios fantasmas, somos incapaces de enfrentar nuestros miedos.

Cuanto trabajo nos da romper los esquemas, armarnos de valor y reconocer nuestras debilidades, pero ¿que pasa cuando los secretos le afectan a las siguientes generaciones?

La tarde comenzó a enfriar y el tiempo trascurrió mientras me cuestionaba las razones que tenemos para callar, la lluvia comenzó a golpear las ventanas de la casa y el viento soplaba sin temor a ser escuchado. Mis secretos… ¿podré contar algún día mis secretos? ¿A quien le pertenecen sino a mi? Mis pecados, son tantos, tantos que no tendré entrada al cielo.  Soy tan buena para pecar y tan negligente que los guardare para mi. ¿Le haría algún beneficio a alguien? ¿Tener secretos es engañar a alguien mas? Son tesoros para uno mismo que comparte con un amigo que nos comprenda y no nos juzgue? ¿Cuánto tiempo tardan en salir a la luz? ¿Realmente se puede guardar un secreto para siempre? ¿Me beneficia quedarme callada y no compartirlos con nadie?

Me serví una copa y me senté frente de la computadora para dejar que mis ideas fluyeran, las teclas calientes, mi espalda pesada y mis ojos cansados, me indicaban que ya era noche y debía ir a atender a mi marido.

Mi mente seguía dictándome las palabras que debía escribir antes de irme a descansar. Cuando uno tiene un nudo en la garganta, cuando se siente que ya no puede mas, cuando las lágrimas de la verdad quieren salir a cambiar la vida es el momento de abrir la boca. Cuando uno mira al cielo buscando respuestas creyendo que el poder de Dios no tiene misericordia con uno y solo nos resta no poner resistencia a los sucesos que la vida nos pone enfrente. Los secretos no se deben contar opina mi hijo de 4 años, quizá el tenga razón, son tesoros o ataúdes para uno mismo que uno mismo se genera.

La libertad de compartir con los demás lo que uno ha vivido, decidido, pensado, temido, ansiado, sufrido o gozado… es el poder que alivia el espíritu.

Ya acabó el fútbol y estamos solos, me grito mi esposo, apúrate, siguió gritando. Deje a mi hijo con mi comadre Gaby  porque mañana tengo una entrevista y no quiero llevarlo a la cita.

Mi humilde opinión… abrir la boca si es en beneficio de los demás, y seguir con lo que el alma se comparte..



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